El peor momento
Julián
Parra Ibarra
El
decreto emitido por el Presidente en Baja California, mediante el cual instruye
a varias dependencias del gobierno federal a elaborar un programa para
legalizar los autos ‘chocolates’, ‘chuecos’ o ingresados ilegalmente al país,
como usted quiera decirles, tiene muchísimas aristas que han venido siendo
abordados por diferentes segmentos de la población.
Una
de las reacciones más válidas, me parece, fue la externada por el gobernador de
Coahuila, Miguel Ángel Riquelme Solís, quien levantó la voz para puntualizar
que esta es una acción muy preocupante por el inminente daño que se va a
provocar al sector automotriz legal y formalmente instalado a la entidad. La
decisión, subrayó, fue una decisión unilateral del Gobierno Federal, si
consultar o contrastar con los gobiernos estatales, y sentenció: es el peor
momento para una legalización de esta naturaleza.
Eventualmente
la medida anunciada por el principal inquilino de Palacio Nacional generaría a
Coahuila algo así como 363 mil pesos a razón de 2 mil 500 que pagaría cada
tenedor de un auto ‘chocolate’, más 3 mil 321 de pago de los derechos
vehiculares estatales, el total del pago serían 5 mil 821 por unidad. Lo
recaudado por tal medida, ha dicho el presidente, será para los estados, para
el bacheo y mejora de vialidades en cada una de las entidades ‘beneficiadas’.
Son,
de acuerdo con el anuncio, los estados de la franja fronteriza, Baja
California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas donde entraría
en vigor la medida dictaminada por la autoproclamada 4T. Coahuila, tiene un muy
importante clúster automotriz instalado sobre todo en la Región Sureste, mismo
que viene enfrentando serias dificultades, primero por la caída de ventas
debido a la pandemia y cuando en este 2021 se suponía que lograría una
recuperación, la crisis mundial por la falta de chips ha agravado la situación,
y ahora encima les cae esto como balde de agua fría.
Habría
que valorar si los cerca de 400 millones de pesos que generaría la legalización
de los autos introducidos ilegalmente al país y que serían por una única
ocasión; contra la pérdida de inversión, de empleos, y hasta la caída de
impuestos que se podrían prolongar por varios años.
Como
dijera el mandatario coahuilense, los estados tendrán que entrarle al
‘desmadre’, como calificó la medida unilateral, como una imposición desde
Palacio Nacional, pero de que este es el peor momento para una regularización
de esta naturaleza, lo es.
@JulianParraIba
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