jueves, 10 de febrero de 2022

A LA BÁSCULA

Carrito chocón

Julián Parra Ibarra

Reza el adagio popular que ‘el que se enoja pierde’, pero cuando el que se enoja es el Presidente, el que pierde es el país, y por alguna razón el mandatario mexicano ha venido mostrando una gran irritación, molestia, enojo, que le han llevado a exabruptos, tras los que el que pierde no es él, sino el país.

En una de sus más recientes columnas en el periódico Milenio, el crítico Álvaro Cueva escribió que: “(…) no se necesita tener doctorado en comunicación no verbal para mirarlo y detectar que hay algo raro en su mirada, en su postura y hasta en sus manos”, cuando, sostiene, quiere llevar la discusión a temas como sus pleitos personales con personajes como Carmen Aristegui, Brozo y hasta Pedro Sola.

El enojo del presidente, consideran los analistas, tiene su origen en el reportaje difundido a través de Latinus, por el periodista Carlos Loret de Mola, en el que se exhibieron los lujos con los que vive el hijo mayor del presidente, José Ramón López Beltrán, en mansiones en Houston, contradiciendo el discurso y la posición de austeridad de su padre, pero sobre todo, porque el propietario de una de las mansiones en que habitó el primogénito, es propiedad de un funcionario de una empresa norteamericana que ha tenido una serie de contratos con Petróleos Mexicanos (Pemex), lo que significaría un conflicto de intereses.

Más allá de aclarar lo del supuesto conflicto de intereses, el primer mandatario se ha enfrascado en un duelo verbal con Loret de Mola, a quien le exige que diga cuánto gana y quién le paga, sabedor de que esa es una actividad privada y por tanto no tiene ninguna obligación ni compromiso de revelar lo que pide el Presidente. Lo del asunto de su hijo mayor en cambio, sí es de interés público porque casualmente su casero es socio de la empresa con la que el gobierno mexicano tiene millonarios contratos.

Sin que mostrara al menos un dejo de interés de aclarar el asunto, el Presidente se fue encima de Carmen Aristegui -su antigua aliada-, por haber difundido el asunto conocido ya como ‘La casa gris’, y de quien dijo que durante muchos años engañó a la gente, pero no tuvo que ir muy lejos por la respuesta. La periodista lamentó que López Obrador, “continúe con esa perspectiva de atacar, agredir y pretender aniquilar las voces de periodistas críticos”.

Luego se ‘gancharía’ con Pedro Sola, el comentarista de espectáculos de TV Azteca quien dijo que en sus 75 años de vida no recordaba haber percibido a México tan sumido en el caos como hoy en día, y el Presidente le sugirió que si es así como lo señaló, “pues está esta posibilidad de que se tenga un gobierno que no propicie caos, y esa oportunidad la van a tener en la consulta de revocación de mandato”.

Se tuvieron también los capítulos con la cancillería panameña que en primera instancia le rechazó su propuesta de enviar como embajador de México a aquél país, al historiador y escritor Pedro Salmerón, y como si se tratara de un desquite, su segunda propuesta fue la senadora suplente Jesusa Rodríguez, pero cometiendo el mismo error que en su primera propuesta, hacerlo público antes de recibir el beneplácito el gobierno panameño.

Y, más recientemente su expresión de poner ‘en pausa’ la relación con el gobierno de España, nuestro segundo socio comercial solo detrás de Estados Unidos, y cuyas inversiones en nuestro país superan los 76 mil millones de dólares según la Cámara de Comercio de España, quien registra unas 6 mil 500 empresas ibéricas en nuestro territorio nacional.

La Cámara Internacional de Comercio ha pedido que las acusaciones de López Obrador contra los inversionistas españoles deben probarse. El Presidente mexicano dijo que habría que pausar las relaciones con España, “para respetarnos y que no nos vean como tierra de conquista. Queremos tener buenas relaciones con todos los gobiernos del mundo, pero no queremos que nos roben, así como los españoles no quieren que les roben de ningún país. Y hacen bien. Pues tampoco queremos nosotros”.

“Era un contubernio de arriba, una promiscuidad económica, política, en la cúpula de los gobiernos de México y de España, pero como durante tres sexenios seguidos. Y México se llevaba la peor parte, nos saqueaban. Entonces, vale más darnos un tiempo, una pausa, a lo mejor ya cuando cambie el Gobierno ya se establecen las relaciones”.

La Cámara Internacional de Comercio ha dicho que los señalamientos del presidente mexicano generan incertidumbre, “si algún inversionista ha cometido un delito que se le pruebe".

Tristemente en las últimas semanas uno ve cómo el Presidente está convertido en un auténtico ‘carrito chocón’, se enfrenta y estampa contra todo lo que se le pone enfrente. Algunos dicen que todos estos temas son cortinas de humo, distractores, para desviar la atención pública por el caso de su hijo y su nuera, que contradicen dos de sus principales banderas: la austeridad y el combate a la corrupción.

Recientemente el periodista Pascal Beltrán del Río escribió en su cuenta de twitter: Ya entendí, según su lógica, todo lo que no sean loas, es una campaña en su contra. El propio presidente ha pedido a los medios que se definan, o están con él o en su contra. Y todo el que se atreva a realizar una crítica, él la considera como un agravio personal, y entonces está en su contra. Sólo que ese no es el papel de los medios, aunque hay algunos que, pese a todo, le siguen aplaudiendo todo lo que dice y todo lo que hace.

Como preguntó en uno de sus artículos el analista Miguel Crespo Alvarado ¿Cómo le han hecho para dejar de ver lo que antes les resultaba tan evidente? ¿De qué manera olvidaron que estuvimos juntos, quejándonos por lo mismo que ahora les ha dejado de indignar? ¿Por qué antes nuestras críticas y reclamos eran festejadas y hoy son causa de repudio?

¿Continuarán por la vía de la descalificación de todo aquel que señale? ¿Seguirán matando al mensajero en vez de prestar atención al contenido de su mensaje? ¿Cerrarán, con tal de no dar su brazo a torcer, todo camino a la reflexión y el análisis? ¿Seguirán suponiendo como verdadero sólo aquello que refrenda su postura?

¿Por qué creen que México ya no los necesita críticos, demandantes y participativos? ¿Por qué?

laotraplana@gmail.com

@JulianParraIba

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