De insultos y
respeto
Julián
Parra Ibarra
En
más de una ocasión, en este mismo espacio usted y yo hemos dialogado sobre el
asunto del respeto, y hemos insistido que éste es una carretera de dos vías, es
decir de ida y vuelta, y quien no respeta a los demás no solo corre el riesgo,
sino que se tiene merecido que se le falte al respeto. Y dicho más
coloquialmente, el que se ríe se lleva, y el que se lleva se aguanta.
Lo
que ocurrió el domingo pasado en el aeropuerto de la Ciudad de México en el
vuelo procedente de Guadalajara, en que un grupo de personas insultaron a
Andrés Manuel López Obrador, y remataron con silbatinas en el mismo tenor de
recordatorios maternales, es penoso y resulta lamentable por la investidura
presidencial. No es tanto la persona, sino lo que representa lo que resulta
lastimoso.
Pero
además resulta preocupante el hecho de que este tipo de expresiones se puedan
volver a replicar, aunque esto no es más que consecuencia de la causa y efecto,
es decir, si alguien se ha ocupado de insultar, de agredir, de acusar sin
presentar una sola prueba de sus dichos, es precisamente López Obrador.
El
Presidente está convertido en una especie de carrito chocón, va y enfrenta e
impacta a todo lo que se mueva y se le ponga enfrente. Igual ha acusado
insultando a maestros, que a médicos, a empresarios, a organizaciones de
mujeres, de padres de hijos con cáncer, periodistas, y por supuesto que sus
‘clientes frecuentes’ son los políticos, gobernantes y ex gobernantes,
excepción hecha de los que han alcanzado la purificación y casi santificación
al ingresar a Morena.
Un
maestro como es en la manipulación de las masas e incluso de medios de
comunicación, Andrés Manuel ha provocado una polarización que mantiene dividido
al país. Con otras palabras, se lo dice en una enésima carta que el senador
Dante Delgado le envió hace un par de días:
“Andrés Manuel, sé lo que estás haciendo, estás construyendo
la oposición que necesitas, la que conviene a tus intereses, pero no la que
necesita el país. Esto no es lo que se espera de un jefe de estado con altura
de miras”.
Mejor
no pudo estar dicho. Me parece. Aunque la suya es la opinión más valiosa.
@JulianParraIba
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